Son las cifras que recoge un informe de la UE, según el cual aún no son bastantes los europeos que aprovechan su derecho a trabajar en otro país, una de las principales ventajas que ofrece el mercado único europeo y que puede ser importante para el éxito profesional del trabajador.
El informe presenta una actualización de los derechos de los trabajadores migrantes de la UE a partir de decisiones judiciales que amplían su alcance respecto a la pasada década. Por ejemplo, el Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas ha resuelto que se considere trabajadores a los empleados temporales o a los deportistas que cobran por jugar en otros países de la UE.
El informe se integra en un impulso renovado para facilitar el trabajo en otros países de la UE. El nuevo plan económico decenal considera que una mano de obra más móvil es clave para reducir el desempleo, que ha aumentado notablemente durante la recesión. La tasa alcanzó un 9,6% en mayo, cuando en el mismo mes de 2008, antes de la crisis, era del 6,8%.
Según afirma el Comisario de Empleo, László Andor, "la movilidad del trabajador puede ayudar a reducir el desempleo adaptando los trabajadores al empleo disponible; los europeos reconocen este hecho, pero aún encuentran obstáculos a la hora de desplazarse por Europa para trabajar".
Una encuesta publicada con el informe señala que el 48% de los europeos pensaría en buscar trabajo en otro país o región en caso de perder su empleo, y el 17% se plantea trabajar en el extranjero en el futuro.
Además de las trabas legales, los europeos encuentran obstáculos administrativos y prácticos. La vivienda, el idioma y el empleo del cónyuge son algunos de los factores que influyen en la movilidad transfronteriza.
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